jue 27a. Ordinario año Par (Id=671)

Antífona de Entrada

Dios anuncia la paz a su pueblo, y a sus amigos; y a los que se convierten de corazón.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Mueve, Señor, los corazones de tus hijos, para que, correspondiendo generosamente a tu gracia, reciban con mayor abundancia la ayuda de tu bondad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

¿Han recibido el Espíritu Santo por haber hecho lo que manda la ley de Moisés, o por haber creído en el Evangelio?

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
3, 1-5

¡Insensatos gálatas! ¿Quién los ha seducido? ¿No les presenté vivamente a Jesucristo clavado en la cruz? Sólo quiero preguntarles: ¿Recibieron el Espíritu por haber cumplido la ley o por haber aceptado la fe? ¿Tan insensatos son que, habiendo comenzado movidos por el Espíritu, terminan ahora confiando en sus propias fuerzas? ¿Han recibido en vano tantos favores? Espero que no.
Vamos a ver: cuando Dios
les comunica el Espíritu y obra prodigios entre ustedes, ¿lo hace porque han cumplido la ley, o porque han respondido a la fe?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Lc 1, 69-70.71-72.73-75

Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

Nos ha suscitado una fuerza salvadora en la familia de David su siervo, como lo había prometido desde antiguo por medio de sus santos profetas.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y del poder de todos los que nos odian. De este modo mostró el Señor su misericordia a nuestros antepasados y se acordó de su santa alianza.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

Del juramento que hizo a nuestro antepasado Abrahán, para concedernos que, libres de nuestros enemigos, podamos servirlo sin temor, con santidad y justicia en su presencia toda nuestra vida.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya

Evangelio

Pidan y se les dará

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
11, 5-13

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Supongan que uno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle:
"Amigo, préstame tres panes, pues un amigo ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle".
Pero el otro le responde desde dentro:
"No me molestes; no puedo levantarme a dártelos, porque la puerta está cerrada y mis hijos y yo ya estamos acostados".
Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, al menos por su molesta insistencia se levantará y le dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá; porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O cuando le pide pescado, le da una víbora? ¿O cuando le pide huevo, le da un alacrán?
Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden?"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, estos dones sagrados que nos mandaste consagrar a tu nombre, y, para que ellos nos hagan gratos a tus ojos, concédenos obedecer siempre tus mandatos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Cristo, huésped y peregrino en medio de nosotros

En verdad es justo darte gracias, Señor, Padre santo, Dios de la alianza y de la paz. Porque tú llamaste a Abrahán y le mandaste salir de su tierra, para constituirlo padre de todas las naciones. Tú suscitaste a Moisés para librar a tu pueblo y guiarlo a la tierra de promisión.
Tú, en la etapa final de la historia, has enviado a tu Hijo, como huésped y peregrino en medio de nosotros, para redimirnos del pecado y de la muerte; y has derramado el Espíritu, para hacer de todas las naciones un solo pueblo nuevo, que tiene como meta tu reino; como estado, la libertad de tus hijos; y como ley, el precepto del amor.
Por estos dones de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con gozo el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Alaben al Señor todas las naciones, firme es su misericordia con nosotros.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Dios todopoderoso, ya que nos has alegrado con la participación en tu sacramento, no permitas que nos separemos de ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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